| En el 2002 vendió su compañía Petrolera
Perez Companc -la más grande de Argentina - a Petrobras
en 1.000 millones de dólares. Ahora se concentra en sus
ingresos de $ 684 millones de Molinos Río de la Plata,
asistido por sus hijos Jorge y Luis. Colecciona autos
antiguos. Su esposa, Munchi cría vacas Jersey cuya leche
utiliza para hacer los helados de la cadena que lleva su
nombre. |
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Gregorio Perez Companc: El empresario del
petróleo y la alimentación
"Goyo" Perez Companc es el más
enigmático de todos los magnates suramericanos. Es
un hombre religioso, tímido, a quien le gustan la vida
del campo y los
Ferrari.
El Grupo da empleo a cerca de
10.000 personas, con un salario promedio de bolsillo
de 1.000
dólares.
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El
accionista mayoritario de la empresa de alimentos
Molinos Río de la Plata tiene un patrimonio de
aproximadamente 1.600 millones de dólares, es el único
argentino que figura - con el puesto 356 - en el ranking
de las fortunas más grandes del planeta que elabora la
revista
Forbes.
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Entre
los "cooperadores" del Opus Dei aparece Gregorio Perez
Companc, quien donó entre 50 y 80 millones de pesos
(entonces equivalentes a dólares) para el formidable
Campus Universitario de Pilar, la pujante Universidad
Austral, que incluye la sofisticada clínica
universitaria. |
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Perez Companc, la
empresa, nació en 1946, cuando los hermanos Carlos y
Jorge Joaquín Perez Companc cobraron una indemnización
del Estado por la expropiación de unas tierras en La
Patagonia y lo sumaron a un préstamo de un grupo de
amigos de la Acción Católica para comprar cuatro
barcazas en Estados Unidos. |
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Su estilo de vida
monacal, sus generosas donaciones al Opus Dei, su
alejamiento de la casta de empresarios farandulescos, y
su trabajada habilidad para mantenerse a distancia de
los escándalos del poder, pero no tanto como para
desaprovechar las oportunidades que éste genera, crearon
en Goyo un aura de castidad que lo ampara de apagones y
denuncias. |
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¿Qué fue lo que hizo que se
convirtiera en el más rico y poderoso de la
Argentina?
La respuesta hay que buscarla en
su capacidad para elegir colaboradores, su humildad para
delegar hasta las principales decisiones y su confianza
ciega en su familia. |
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Perez Companc era una pequeña empresa
familiar de transporte que se transformó en uno de los
conglomerados de energía mejor integrados de Argentina.
Dedicado a los negocios de petróleo, gas, petroquímica,
refinación y electricidad en América Latina, el grupo
está encabezado por Pecom Energía
S.A. |
Depositó sus actividades y negocios en
manos de sus hijos, Jorge (37 años) y Luis (34 años) y
excelentes profesionales quienes coinciden plenamente
con él: no solo se deshacen de las empresas que tienen
pérdidas sino que sus inversiones están dirigidas a
actividades de mayor rentabilidad y rápido
crecimiento. |
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El hombre más rico de la Argentina
decidió dar un vuelco de 180 grados a su negocio y desde
1997 a la fecha fue desprendiéndose de prácticamente
todas sus empresas para concentrarse en la industria de
alimentos, con Molinos Río de la Plata a la
cabeza. |
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El jefe de Pérez
Companc, Goyo, decidió apostar por sus herederos e
inició, con ellos, la migración a la industria
alimentaria. Pero en el manejo del imperio sólo cuentan
los hijos varones. |
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Munchi’s
Su esposa, María del Carmen Sundblad de Perez
Companc convirtió su apodo en una marca. La cadena de
heladerías Munchi’s lanzó sus helados artesanales en
1997 y salió a competir en un mercado que hoy mueve 100
millones de dólares anuales.
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María
del Carmen Sundblad nació el 15 de abril de 1942, es de
Aries, y fue la cuarta de los once hijos de Luis
Sundblad y Sara María Beccar Varela. A los 22 años se
casó en el Santísimo Sacramento con Gregorio Perez
Companc. |
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Los Perez Companc
conservan, hasta el momento, 60.000 hectáreas de bosques
artificiales y de selva virgen en Misiones, a 22 km de
las Cataratas del Iguazú. Y tienen, además, 100.000
hectáreas en la provincia de Corrientes -producción de
pinos y eucaliptos- y alrededor de 10.000 en el Delta
del Paraná, destinadas al cultivo de álamos y
sauces. |
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Temaikèn, el parque temático más grande
de América latina, que "Munchi" decidió construir en
Escobar, la localidad donde los Perez Companc edificaron
un país propio.
"Ellos invirtieron millones en Escobar a
cambio de nada. Jamás pidieron un favor. Aquí son unos
vecinos muy queridos que van a la pescadería como
cualquier otro", describe el ex comisario e intendente
de Escobar, Luis Patti. |
“Munchi se preocupó por la calidad de la leche
que tomaban nuestros siete hijos y así descubrió el
potencial de la raza Jersey. Hoy posee una cabaña
modelo. Pero empezó en 1979 con un solo ejemplar que
llegó de Uruguay. Una vaca a la que llamó “Clementine”.
Me enorgullece cada vez que uno de sus ejemplares es
premiado” |
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En Escobar
construyeron un hospital modelo, cinco escuelas, tambos
de la cabaña San Isidro Labrador que Munchi visita todas
las semanas, un zoológico de 34 hectáreas y 3500
animales, un autódromo privado (donde Goyo y sus hijos
Jorge y Luis aceleran su colección de autos),
refaccionaron dos capillas y cien calles, e instalaron
sus viviendas propias que hoy reemplazan a la antigua
casa de Barrio
Parque. |
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Munchi Perez Companc eligió dedicarle su
juventud a sus hijos y pasaba largas estadas en los
campos que la familia tiene en Santa Cruz y Quila-Quina,
(donde veranean) a 36 kilómetros de San Martín de los
Andes. Junto a ellos crió caballos cuarto de milla (su
hija Rosario es experta en el tema) y descubrió la
pasión por lo que sería la piedra fundamental de sus
negocios personales: las vacas
Jersey. |
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Los
fines de semana, María del Carmen Sundblad de Perez
Companc pasea inadvertida entre la multitud que recorre
el predio de Temaikén en Escobar, respirando el aire de
los 1000 árboles y contempla su obra. Parece una turista
más, sobre todo cuando intenta terminar su helado justo
antes de que se derrita. |
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Sus domingos son
para hacer lo que más le gusta en la vida: ir al estadio
Monumental de Buenos Aires para ver a River Plate, el
equipo de sus amores.
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Si hay algo
que caracterizó al grupo fue su habilidad para vender en
el mejor momento. |
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Usa trajes grises o
azules, pero nunca de marca.
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Tanto
él como su familia tienen en claro que cambiar a tiempo
siempre puede ser un buen negocio.
Con los problemas económicos
de la Argentina y la situación de sus empresas,
Goyo dejó de pensar en el largo plazo y se concentró
en lo más inmediato.
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Cómo se manejan en Molinos: “Desinvertir
en aquellos sectores de la compañía que no
son rentables”.
El objetivo propuesto fue desarrollar y fortalecer
las líneas de productos de mayor penetración en el
mercado, y eliminar aquellos negocios no atractivos por
no ser rentables o carecer de sentido
estratégico. |
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Goyo se quedó con todo el imperio de la
familia por obra del destino. Su hermanastro menor,
Jorge Joaquín, murió en 1959. Su hermanastro mayor,
Carlos, el verdadero hacedor del grupo, murió en 1977. Y
la hermanastra que le quedaba, Alicia, sufrió una
trombosis en 1992 y tres años después falleció. Ni Jorge
Joaquín, ni Carlos ni Alicia dejaron
descendientes. |
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Fue
entrenado para familiarizarse con la administración de
las empresas del grupo, pero él amaba el campo, las
ovejas y las vacas, y durante años llegaron a pensar que
jamás sería capaz de administrar ni la caja
chica. |
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Cuando se le preguntó: Si hoy tuviera
que decidir una nueva inversión, ¿en qué sector lo
haría? "En el campo, de donde salí.". |
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| "Me
preocupa la educación", dijo cuando se lo consultó sobre
la situación económica y política del
país. |
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Un dato
importante que no se le escapó a Goyo: entre enero y
agosto de 2003, las exportaciones de soja fueron de u$s
1.724 millones, u$s 813 millones más que en el mismo
lapso del año pasado. |
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Gregorio Perez Companc
Su base de sustento tiene tres
patas:
su excelente olfato para elegir a quienes lo secundan,
su capacidad de escuchar todas las opiniones y
una confianza sin fisuras en su familia.
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